Por Mariano Vázquez | “Los Espacios Libres de Apartheid  son una nueva iniciativa que apunta a convertir las comunidades locales en espacios de solidaridad con la lucha palestina por libertad, justicia e igualdad”, explicaron desde el movimiento palestino de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS).

El 29 de noviembre se celebra mundialmente el Día de Solidaridad con Palestina. En ese marco, se lanzó la campaña de Espacios Libres de Apartheid a la que se sumaron centrales sindicales como la CTA Autónoma de Argentina y la CUT Brasil; organizaciones gremiales como la Asociación de Docentes de Buenos Aires (Ademys), el Sindicato de trabajadores y trabajadoras de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (Sintraubpdde) de Colombia; también, la ciudad chilena de Valdivia, la comunidad de San Isidro Siniyuco en México, el Consejo Superior Estudiantil de la Universidad de Costa Rica, la Colectiva Feminista Girl de la Universidad Autónoma de Puebla, la revista La Internacional de México y el Café Restaurante El Pushkin de Bogota. Por Argentina también participa la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).

Estos colectivos adquieren así “el compromiso de respetar los principios del movimiento palestino de Boicot, Desinversión y Sanciones” que, inspirado en el movimiento sudafricano contra el apartheid, insta a ejercer presión no violenta sobre el Estado de Israel hasta que cumpla con el derecho internacional y con las tres exigencias siguientes:

  1. poner fin a su ocupación y colonización de 1967 de todas las tierras árabes y desmantelar el muro;
  2. reconocer los derechos fundamentales de la ciudadanía árabe-palestina de Israel a la plena igualdad;
  3. respetar, proteger y promover los derechos de las personas refugiadas palestinas a regresar a sus hogares y propiedades, tal como se estipula en la resolución 194 de las Naciones Unidas.

Asimismo, se niegan a proporcionar cualquier tipo de apoyo al régimen de apartheid israelí o a participar en la normalización de las relaciones con un Estado que “ejerce sistemáticamente el racismo, la opresión y la desposesión”.

El secretario Adjunto de la CTA-A, Ricardo Peidro, indicó: “Nuestra central se declara hoy oficialmente como Estado Libre de Apartheid. Somos consecuentes con una tradición histórica y expresamos nuestra más activa solidaridad con el pueblo palestino, y exigimos al Estado de Israel que cese con la opresión y la ocupación para que rijan los plenos derechos sociales y políticos del pueblo palestino”.

Las organizaciones firmantes reconocen esta decisión de ser ELA como “un paso más en la lucha por la descolonización en este mundo”.

Una de los organismos de derechos humanos más respetados de Israel, B’Tselem, publicó en enero de 2020 un informe considerado histórico, ya que por primera vez acusaba al Estado de Israel de aplicar una política de “apartheid” contra los palestinos alentando la “supremacía judía”.

La ONG también sostiene que Israel pretende la anexión total de la Palestina del mandato británico (1918-1948) mediante “un sistema político que gobierna sus vidas y determina su futuro”. Y subraya: “Un principio organizativo descansa sobre la base de un amplio número de políticas israelíes: avanzar y perpetuar la supremacía de un grupo –los judíos– sobre otro –los palestinos-”.

B’Tselem amplia: “Israel no es una democracia con una ocupación temporal; es un régimen que va desde el río Jordán al mar Mediterráneo, y se debe observar toda la imagen y ver lo que en realidad es: apartheid”.

“Voces prominentes han advertido durante años que el apartheid acecha a la vuelta de la esquina si la trayectoria del gobierno de Israel sobre los palestinos no cambia”, dijo Kenneth Roth, director ejecutivo de HRW. “Este estudio detallado muestra que las autoridades israelíes ya han doblado esa esquina y hoy están cometiendo los crímenes de lesa humanidad del apartheid y la persecución”.

La Convención Internacional sobre la Represión y el Castigo del Crimen de Apartheid de 1973 y el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI) de 1998 lo definen como un crimen de lesa humanidad que consta de tres elementos principales: intento de mantener el dominio de un grupo racial sobre otro; un contexto de opresión sistemática por parte del grupo dominante sobre el grupo marginado; actos inhumanos”.

Por: Mariano Vázquez / Tw: @marianovazkez

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