Canal Abierto Radio | El Senado de Bolivia convirtió en ley el llamado al censo nacional para marzo de 2024, iniciativa que tenía ya la media sanción de Diputados y con la que se destrabó el conflicto de más de un mes entre el Gobierno central y el departamento de Santa Cruz, bastión opositor.

“En Bolivia se acaba de terminar un paro de 36 días porque estaban desconformes con la fecha del censo. Se vivieron semanas de mucha tensión”, sostuvo Isabel Rauber, filósofa y analista internacional, en diálogo con Canal Abierto Radio, cuestionando a su vez el motivo de esta medida pero dando  a conocer que “el censo define la coparticipación de recursos del Estado por habitantes y a Santa Cruz -que es de los más ricos por la capacidad de producción económica que tienen- no les gusta mucho y quieren ver con cuánto más se pueden quedar”.

“Por otro lado -continuó- en función de la población también se distribuyen los escaños parlamentarios, lo que es muy importante porque Santa Cruz ha crecido mucho desde el censo anterior. Por lo tanto le correspondían más escaños y por un decreto presidencial se había trasladado el censo para fines del 2024 aunque correspondía hacerlo ahora”. Según Rauber, “esto levantó a Santa Cruz contra la medida y después de 36 días de paro creciente una Diputada del MAS presentó una propuesta de Ley que fue aprobada y quedó el censo fijado para marzo de 2024 para que en septiembre ya estén disponibles los datos para la distribución de discursos y la distribución de parlamentarios de cara a las elecciones del 2025”.

 

Esta oposición “está liderada por Camacho quien fue el que encabezó el Golpe del 2019 y ahora es Gobernador de Santa Cruz”.

En este sentido, la analista política indicó: “Creo que en Bolivia, como en toda América Latina, la amenaza del Golpe siempre está latente porque la democracia que significaría la reivindicación de los derechos de toda la ciudadanía atenta contra los intereses del neoliberalismo”. Igualmente, señaló que estos levantamientos dan cuenta «de un avance que podríamos entender como la nueva estrategia de la injerencia de EEUU en Latinoamérica y eso hay que atenderlo mucho”.

El objetivo no era contra el censo, sino que se trató de deslegitimar al Gobierno de Arce, desestabilizar y quebrar las bases del apoyo social” y tuvo efecto porque “se generaron divisiones dentro del MAS”, aseguró Rauber manifestando preocupación porque este partido debido a los personalismos y candidaturas de cara a las elecciones “puede implosionar desde dentro si la ciudadanía pierde la confianza”. “No puede ser que Evo Morales, que quiere volver a la presidencia, dinamite a Luís Arce ni a David Choquehuanca -quienes pelearán también por dirigir el Estado Plurinacional- ni viceversa” remarcó Isabel dando cuenta de la importancia de los “acuerdos y discusiones internas para no debilitar al MAS”.

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