Por Diego Leonoff | Cuando juega la Selección, Argentina se paraliza: los comercios cierran, las calles se vacían y los gritos de gol retumban en pueblos y ciudades. Nada de esto resulta llamativo en un país que cada cuatro años se viste de celeste y blanco.  

Lo que si resulta curioso es que el mismo partido de fútbol despierte similares pasiones a mas de 17 mil kilómetros de distancia, donde miles -o cientos de miles- de bengalíes copan las calles de Bangladesh para hinchar por la Scaloneta y celebrar los goles de Messi.  

Esta locura, aparentemente irracional, tiene un origen tan simple como concreto, el partido en el que la Albiceleste eliminó a Inglaterra del Mundial de México 86 con dos goles de Diego Armando Maradona. Al parecer, los habitantes de esta región ubicada al noroeste del subcontinente indio –un área que desde mediados del siglo XIX y por los siguientes cien años estuvo bajo control colonial británico- sintieron como propios lo que el mundo del fútbol dio en llamar el “Gol del Siglo” y “la Mano de Dios”.  

Para entender el trasfondo político, social y cultural detrás de dicha identificación, Canal Abierto dialogó con Laura Efron, historiadora e integrante de la cátedra sobre Colonización y Descolonización de Asia y África de la UBA.  

Cuando cualquier occidental piensa en la India o el Bangladesh, lo primero que le viene a la cabeza son imágenes de extrema pobreza. Sin embargo, la verdadera historia fue bien diferente: antes de la llegada ocupación y posterior anexión colonial, esta era una región con zonas sumamente prósperas. 

El propio Adam Smith se refirió a la obra británica al asegurar que “convirtieron la escasez en hambre” tras destruir las economías regionales en pos del “mercado libre” y el “desarrollo civilizatorio”, las cínicas premisas con que se buscó instalar una división internacional del trabajo que aún hoy condena a los países del tercer mundo a ser proveedores de materias primas y receptores de manufacturas elaboradas por los centros globales. O como caracterizó el célebre historiador Edward Palmer Thompson (mejor conocido como E. P. Thompson), “el punto culminante de la corrupción a nivel mundial”. 

“Al parecer en 1986, después del partido contra los ingleses, Maradona dice que es `por los pibes´, en una suerte de homenaje y referencia directa a los jóvenes argentinos que pelearon en Malvinas, un símbolo de dependencia colonial británica actual como la que sufrieron durante tanto tiempo en Asia; de ahí ese sentimiento de solidaridad que se da con Bangladesh y regiones de India”, señala la investigadora Laura Efron. 

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