Redacción Canal Abierto | Cada semana parecen surgir novedades en torno a la desaparición del ARA San Juan, aunque resulten en pocas certezas. Por poner un ejemplo, en los últimos días se confirmó que el submarino intentó comunicarse tras la explosión, y que incluso habría habido un agente de inteligencia a bordo. Sin embargo, la última información –quizás la más dolorosa para amigos y familiares- es que el Estado argentino ya no ofrece recompensa por información sobre el submarino. Esto último no hizo mas que confirmar las sospechas de quienes sospechan un desinterés gubernamental respecto de la búsqueda.

“Pedimos que el Gobierno contrate la empresa apropiada, con la tecnología adecuada, para buscar el submarino”, asegura Marcela Moyano, esposa de Hernán Rodríguez, maquinista del submarino desaparecido en noviembre de 2017. “Sentimos un abandono desde el primer minuto”, expresa.

Desde enero los familiares comenzaron la lucha para que se adquiera, se contrate o se alquile equipamiento adecuado para la búsqueda del submarino.

“El Gobierno no hace nada para encontrarlos, como si escondieran algo”, denuncia Andrea Merelles, esposa del suboficial Ricardo Alfaro Rodríguez.

A ocho meses de la desaparición, los familiares aún no tienen noticias sobre futuras pensiones (ni el monto ni la fecha de cobro). En este sentido, cabe recordar que dejaron de cobrar los salarios de los tripulantes extraviados, quienes en muchos casos tenían dos trabajos. No son pocas las esposas que debieron renunciar a los suyos en un contexto de crisis familiar que acarreó la desaparición de sus parejas.

“Nos mintieron a nosotros y a todo el país”, dice Marcela Fernández, esposa del Suboficial Primero Alberto Sánchez.

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