Redacción Canal Abierto | Un informe reciente del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la UCA (Universidad Católica Argentina) reveló datos estremecedores: 6.100.000 (51,7%) de chicos y chicas viven en hogares con ingresos por debajo de línea de pobreza (“pobreza monetaria”).

A su vez, según el estudio, la “pobreza estructural” en Argentina aumentó 4% entre 2017 y 2018. Casi 5 millones de menores, un 41,2% del total, viven en hogares que no llegan a cubrir la canasta básica y tienen vulnerados al menos un derecho fundamental.

Pese a los esfuerzos gubernamentales por tapar esta realidad, nadie puede negar la acuciante crisis económica y social que atraviesa nuestro país. Y es frente a esta situación que -luego del paro nacional por 24 horas del día de ayer- las principales centrales sindicales y movimientos sociales sumaron una segunda instancia de protesta: la instalación de mas de 200 ollas populares en la zona de la avenida Paseo Colón, desde el Monumento al Trabajo hasta la Casa Rosada.

Y si bien el se tornó un flagelo aún mas palpable durante los últimos años, este quiebre del tejido social no es nuevo. Es mas, quizás sea la deuda más grande de la democracia argentina. De hecho, luego de un aumento exponencial en tiempos de la dictadura cívico militar -que llevó los índices de pobreza de un dígito a cerca del 24% en 1980-, ningún gobierno constitucional fue capaz de dar respuestas de fondo a la problemática.

“Desde entonces, todos los gobiernos tuvieron índices de 24%, 32%, 28%, 26%. Siempre fluctuó, pero en general el 30% de la población argentina se mantuvo en ese nivel, con el agravante de que empezaron a haber generaciones que se fueron educando dentro de la sobrevivencia”, señaló en diálogo con Canal Abierto el fundador de la CTA e impulsor del Frente Nacional contra la Pobreza (FreNaPo), Víctor De Gennaro.

¿Qué fue el FreNaPo? A horas del peor estallido social desde el regreso de la democracia, en diciembre de 2001 un conjunto de organizaciones combativas lanzaron una consultar popular en la que cerca de tres millones de personas plantaron posición respecto a los temas mas urgentes para el campo popular de la Argentina.

Se trataba de un plan económico y social alternativo al de la Alianza de Fernando de la Rúa, y que incluía un seguro de desempleo, subsidios para los sector humildes, el 82% móvil para los jubilados y otras herramientas para combatir la pobreza. “Fue una experiencia notable, donde planteamos que la solución para el problema del país era –en aquel momento, y hoy mucho más- un shock de distribución del ingreso”, contó el hoy precandidato por el Frente Popular Lanusense.

«hoy todos estos señores, esquizofrénicamente nos mandan a pelear los mercados internacionales, y regalan el propio a las transnacionales»

“Esto traería aparejado políticas de educación, de salud, de previsión e industrialización para recuperar el mercado interno. Paradójicamente, hoy todos estos señores, esquizofrénicamente nos mandan a pelear los mercados internacionales, y regalan el propio a las transnacionales, que cada vez se van quedando con toda nuestra riqueza”, explicó De Gennaro, y agregó: “no sólo se produce un deterioro de la calidad de vida económica, sino que también se elige una cultura del `sálvese quien pueda´”.

“Macri decía que quería llegar a “Pobreza Cero”, pero lo que ha hecho con su política es aumentar los niveles de vulnerabilidad de los sectores más sufrientes de la población, en especial, de los que son el futuro de la Argentina que son nuestros pibes”.

Aún frente al complejo panorama social y económico de la actualidad, el dirigente plantea “una diferencia importantísima con lo que fue el 2001”. Según De Gennaro, “hoy hay mucha más movilización popular masiva, resistencia. Las grandes expresiones en las organizaciones de la economía popular, los sindicatos que pelean, las mujeres, los pueblos originarios, tienen un amanecer mucho más grande”.

“En un país productor de alimentos, el hambre es una inmoralidad”

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