Redacción Canal Abierto | Cuesta encontrar voces que den sustento teórico al espasmo final de Cambiemos, disfrazado de plan de alivio económico y cambio de ministro. Abundan los que consideran que se trata de un reflejo post mortem que solo busca alcanzar una salida no traumática de la Casa Rosada y, en muchos casos, ganar tiempo para terminar de asegurar negocios personales y preparar estrategias judiciales para la etapa que viene. Sin embargo, algunos prefieren, aun con firmes críticas de carácter político y económico, la cautela a la hora de opinar. No es el caso de Horacio Rovelli, economista, docente universitario y ex director de Programación Macroeconómica en el Ministerio de Economía de la Nación entre 2009 y 2011, quien es categórico al diagnosticar la dimensión de la crisis: “Lo mejor será que Macri se vaya, pero no porque yo sea anticonstitucional, sino porque su gobierno se acabó”.

Rovelli -quien también es periodista y publica sus artículos habitualmente en El Cohete a la Luna, Socompa, Motor Económico y Nodal, entre otros-, explica a Canal Abierto que ni las medidas de ayuda social balbuceadas por el actual Presidente ni el objetivo de fijar el tipo de cambio anunciado por el nuevo ministro Hernán Lacunza, podrán detener la descomposición económica y política. “Nadie le cree a Macri, ni acá ni afuera”, afirma.  

¿El cambio de ministro puede ayudar a descomprimir la presión de los mercados y aliviar la crisis?

-No, para nada. Lacunza es un monetarista igual que Dujovne, aunque tiene un poco más de nivel técnico porque Dujovne era un periodista puesto para hacer lo que decía el Fondo Monetario Internacional. Tal vez este muchacho no quiera hacer lo que dice el FMI, pero hay un hecho importantísimo que es el último tramo del préstamo, de 5.421 millones de dólares. Si el Fondo no les da esa plata, olvidate del Gobierno: tiene que llamar a elecciones anticipadas. Entonces están dependiendo del Fondo, y el FMI les va a decir si les va a perdonar o no esta licencia que se tomaron con lo que había firmado Dujovne de las metas fiscales y comerciales, y del valor del tipo de cambio.

De todas formas, la negativa a hacer el próximo desembolso por parte del FMI sería un escenario que no le conviene ni siquiera al próximo gobierno, ¿no?

-Yo creo que la capacidad de daño de estos tipos es incalculable. Se dice que es preferible mil veces el malvado antes que el imbécil. Macri es un imbécil que cree que puede pelear la Presidencia y lo único que hace es alargar más la agonía que estamos pasando. Lo mejor será que se vaya, pero no porque yo sea un anticonstitucional, sino porque su gobierno se acabó: la elección de la PASO demuestra que el 68% de los electores le votaron en contra. Tendría que llamar una asamblea legislativa y renunciar él y la inútil de la vicepresidenta, y llamar a elecciones lo más rápido posible.

Finalmente, no hubo anuncios en la asunción del nuevo ministro, y solo se dijo que el objetivo central es fijar el precio del dólar. ¿Qué opinión te merece el plan?  

-No hicieron anuncios porque no tienen nada para anunciar. Y no tienen ninguna posibilidad de contener el tipo de cambio, han fijado una banda de $57,62, pero tenían una banda anterior y no la respetaron. El dólar cerró el viernes 9 de agosto a $46 y el lunes 12 amaneció con $51. No es el dólar, lo que se cae es la moneda argentina. Es un gobierno deslegitimado, nadie le cree a Macri ni acá ni afuera. Le mintió inclusive a los fondos de inversión internacionales, les hizo perder plata a Franklin Templeton, a Goldman Sachs, no son nenes de pecho, son grandes corporaciones multinacionales que van a tratar de cobrarle el costo.

Por lo que decís, se nota que nos ves un escenario de calma para llegar a octubre y diciembre…

-La perspectiva es pésima: el dólar va a derrapar, van a subir todos los precios. Nunca hablan del traslado a precios de la suba del dólar y hay fuertes empresas y comercializadores, hay que acordar con ellos. En leche hay una empresa que tiene el 90% del mercado, lo mismo con los fideos, la harina, el arroz, el aceite, la yerba. Hay que arreglar con ellos y con los supermercados, que son cuatro o cinco conglomerados que tienen todo el país. Lo mismo las tarifas públicas y los combustibles. La hiperinflación de 1989 y la de 2001 son hijas de las mega devaluaciones de 1989 y 2001, y el que cae castigado es el que tiene un ingreso fijo, como asalariados y jubilados, y los que dependen de ese mercado.

No parece que el Gobierno tuviera el poder suficiente como para controlar una suba de precios y enfrentar a los supermercadistas.

-Por eso digo: como les mintieron a todo el mundo y no tienen autoridad moral se tienen que ir. Lo mejor que podrían haber hecho después del desastre electoral, en vez de ponerse a llorar y echarle la culpa a los que no lo votaron, es haber renunciado, pero no va a renunciar porque es un nene caprichoso.

¿Qué opinás de lo que se fue conociendo sobre el eventual plan económico de Alberto Fernández de llegar a la Presidencia?

-El proyecto del próximo gobierno está basado en el plan de los 14 puntos que presentó Massa, que elaboraron Marco Lavagna junto a Aldo Pignanelli, en un equipo en el que también trabajaron Miguel Peirano, quien fue ministro de Economía de Néstor Kirchner en acuerdo con la UIA, y su primo Fernando que es un hombre de peso en el Grupo Callao.

En ese programa se proponía la eliminación del IVA a la canasta básica de alimentos, la aplicación de paritarias libres, bono de emergencia para jubilados y pensionados, aumento de programas sociales, régimen de emergencia aduanera por 180 días, flotación administrada del tipo de cambio, entre otras cuestiones. Pero el problema es que la base de ese documento es que busca que los salarios en dólares sean menores que los de Brasil, porque es la única manera de poder competir.

De todas maneras, te parece un rumbo superador del actual…

-Por supuesto. Acá existen tres planes: uno es el del FMI y el Consenso de Washington, subordinarnos. Lo hemos vivido con Menem, con el Plan Austral, con Martínez de Hoz. El otro plan es éste de los 14 puntos; y el tercero fue el que ejecutó Néstor Kirchner: la defensa del mercado interno en base al trabajo nacional, el 75% de lo que producimos destinado al mercado interno. Pero Kirchner está muerto y el que lo continuó fue Amado Boudou, que está preso. No veo un referente dentro del kirchnerismo que pueda continuarlo. Alberto lo acompañó a Néstor, jugó muy bien, pero la situación económica es distinta.

 

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