Redacción Canal Abierto | Al iniciar su gestión como Presidente de la Argentina, Mauricio Macri decía que su trabajo debía ser evaluado por cómo resolvía el problema de la inflación, y prometía “Pobreza Cero”. Hoy, a cuatro años de su mandato y a días de las elecciones generales, deja índices de pobreza e indigencia que explican su derrota en las PASO.

El 35,4% de la población es pobre y el 7,7% indigente. Al promediar el año, se verifican 15,9 millones de personas cuyos ingresos están por debajo de la línea de pobreza y 3,5 millones de personas que pasan hambre, según explica el informe elaborado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas.

Y aclaran: “conviene precisar que esta radiografía de las condiciones de vida es previa al shock devaluatorio posterior a las elecciones PASO cuyo efecto inmediato fue un traslado a precios a partir del mes de agosto de, por lo menos, diez puntos porcentuales a la tasa anual. Es decir, lo que aquí se presenta, por más grave que resulte, todavía no constituye el verdadero piso del derrumbe social ocasionado por el paso del gobierno de Cambiemos y su aún más perniciosa salida”.

A diferencia de la medición del INDEC, el IPyPP realiza un seguimiento trimestral que indica que si bien en el primer semestre del 2019 la pobreza es del 35,4%, en el segundo trimestre del 2019, ese porcentaje se eleva al 36,7% de la población. A la vez, la indigencia, que en el primer semestre se ubica el 7,7%, para el segundo trimestre llega ya al 8,3% de la población.

Por su parte afirman que desde la firma del acuerdo con el FMI, en la Argentina hay 5,2 millones de pobres más y 1,5 millones de hambrientos más. “Este derrumbe social implica que por cada persona que nace en nuestro país, nueve pasan a situación de pobreza”, grafican.

Hasta el momento, la gestión neoliberal deja 3,7 millones de nuevos pobres y 1,4 millones de nuevos indigentes en un año. “Esto quiere decir que el hambre creció al mismo ritmo que el crecimiento demográfico (por cada nacido vivo hubo un indigente más) y la pobreza duplicó ese ritmo”, explican desde el IPyPP.

Para Claudio Lozano, coordinador de este informe, estos números “ponen de manifiesto el carácter estéril e insuficiente de las tibias políticas de ingresos ensayadas por este gobierno de CEOs, como ha sido el adelanto anual del aumento de la AUH en el mes de marzo”.

Hay también dos rasgos adicionales de relevancia explicados en este informe, y que se repiten a lo largo de la historia de este flagelo.

  • La infantilización de la pobreza: Son las generaciones más jóvenes las que sufren con crudeza el problema de la pobreza. Mientras a nivel general la tasa es del 35,4%, para los niños y niñas menores de 14 años es del 52,6% (verificándose que más de la mitad de la población infantil es pobre) al tiempo que los adolescentes y jóvenes tiene una tasa del 42,3%. Nada menos que 5,7 millones de chicos y chicas son pobres y 1,4 millones indigentes, dando lugar a la reproducción intergeneracional de la pobreza que compromete las capacidades de las generaciones futuras para alcanzar mejores condiciones de vida acentuando así las desigualdades existentes.
  • La federalización de la pobreza y la indigencia: Se vuelve a observar en los recientes resultados a partir de una mayor incidencia de éstas, especialmente en las provincias del norte argentino. Se observa que los aglomerados que denotan las tasas más elevadas de pobreza son: Concordia (52,9%, con más población pobre que no pobre), Gran Resistencia (46,9%), Santiago del Estero (44,8%), Salta (41,8%), Corrientes (41,4%), Tucumán y Formosa (40,1%), entre otras (ver cuadro). La indigencia por su parte afecta severamente a Gran Resistencia (15,9%), Concordia (15,4%), Corrientes (11,2%), entre otras. La Ciudad de Buenos Aires cuenta con el valor más bajo de pobreza (14,3%). Los partidos GBA, en cambio, sostienen niveles de pobreza e indigencia superiores al promedio nacional (del 39,8% y 9,1%, respectivamente).

 

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