Redacción Canal Abierto | “La sola medida de llevar la Asignación Universal por Hijo (AUH) al valor que el INDEC establece para la línea de pobreza de un pibe menor de 18 años, garantizaría que 3,7 millones de personas salieran de la indigencia”. La afirmación del economista Claudio Lozano responde a cifra de pobreza, indigencia –y sus correlato inmediato, desocupación- que encendieron las alarmas los últimos días.

Las cifras del organismo oficial sobre el primer semestre de 2019 aseguran que la pobreza alcanza al 35,4% de los habitantes del país (15,8 millones de personas), y la indigencia al 7,7% (más de 3,4 millones). En la infancia, la pobreza supera el 50% y las estimaciones aseguran que hacia fin de año seis de cada diez niñas y niños serán pobres.

El número valió el lanzamiento oficial esta semana por parte del ganador de las PASO y candidato presidencial por el Frente de Todos, Alberto Fernández, de un plan integral para terminar con el hambre basado en cinco ejes, que apunta a una primera etapa de refuerzo y acompañamiento a los lugares de contención, pero con un objetivo a mediano plazo orientado a “que las familias vuelvan a comer en su casa”.

“La línea de pobreza para que un menor de 18 años no sea pobre según el cálculo actual del INDEC, asciende a $ 6.699. En este marco, la puesta en marcha de una decisión que garantice llevar la asignación al valor que establece el INDEC, extendiéndola para todos los pibes daría como resultado que todos los hogares de la Argentina nivelarían sus ingresos por encima de la línea de indigencia. Esta sola medida garantizaría que las más de 3,7 millones de personas que según las últimas mediciones son indigentes, dejen de serlo” (Claudio Lozano, dirigente de Unidad Popular).

Por su parte Lozano, dirigente de Unidad Popular, afirmó: “Desde nuestro lugar, como una de las fuerzas integrantes del Frente de Todos, queremos hacer un aporte que puede integrarse en el marco de las iniciativas enunciadas”. Y desarrolló algunos puntos en relación a la AUH, no mencionada en el plan anunciado el lunes.

Las medidas anunciadas por Fernández, en resumen, consisten en crear un Consejo Federal Argentina sin hambre, propiciar el acceso a una canasta básica de alimentos bajando el precio de los mismos, e impulsar varias iniciativas para desarrollar la economía popular, la agricultura familiar y mejorar los canales de comercialización evitando maniobras monopólicas y eliminando intermediaciones.

En tanto, Lozano detalló una propuesta complementaria: “En la actualidad, sobre los 13.759.218 niños, niñas y adolescentes menores de 18 años, hay 8.786.702 cubiertos por la AUH o las Asignaciones familiares. Es decir que están excluidos del sistema 4.972.516 pibes. De estos, 2,5 millones son niños y adolescentes que perciben algún tipo de cobertura vía las asignaciones que pagan los Sistemas Provinciales”.

Y agregó: “La línea de pobreza para que un menor de 18 años no sea pobre según el cálculo actual del INDEC, asciende a $ 6.699. En este marco, la puesta en marcha de una decisión que garantice llevar la asignación al valor que establece el INDEC, extendiéndola para todos los pibes daría como resultado que todos los hogares de la Argentina nivelarían sus ingresos por encima de la línea de indigencia. Esta sola medida garantizaría que las más de 3,7 millones de personas que según las últimas mediciones son indigentes, dejen de serlo”.

Según el economista de UP, el costo de esta propuesta representa el 9,6% del gasto público agregado de Nación, Provincias y Municipios lo que lo vuelve “absolutamente factible”.

De llevarse adelante este plan, un hogar con dos niños percibiría $ 13.399, en tanto la línea de indigencia para un hogar tipo se ubica para agosto del 2019 en $13.258,3. La cifra no dista mucho de los calculados por Gerardo García Oro y Laura Caullo, economistas del instituto IERAL de la Fundación Mediterránea, en las antípodas ideológicas. Según su cuenta, para cerrar la brecha de pobreza deberían transferirse a cada familia $11.942 mensuales.

 

Datos

No sólo los datos del INDEC explican que la emergencia alimentaria se volviera el tema saliente de la agenda de campaña. Esta semana, un informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina sostuvo que el consumo de leche por habitante tocó su nivel más bajo desde 1990, con un promedio de 176 litros anuales por persona. Esto significa una caída del 7,4% respecto de los 190 litros anuales per cápita del año pasado y guarda estrecha relación con el aumento del producto: casi un 95 por ciento en el último año.

Por su parte, el consumo interno de carne sigue en caída libre y en los primeros nueve meses del año cayó un 10,5% en relación a 2018, con 50,8 kilos anuales por habitante contra los 68,7 kilos que los argentinos consumían en 2009.

 

Foto: La Nación

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