Redacción Canal Abierto | Las elecciones del domingo 27 de octubre pusieron fin a una campaña eterna, tras unas PASO que plagaron de incertidumbre tanto el escenario político como económico.

Y si bien el resultado no hizo más que confirmar que el próximo 10 de diciembre Alberto Fernández asumirá como nuevo presidente de la Nación, resultó sorprendente el inesperado repunte de un Mauricio Macri que se perfilaba como la principal víctima de otra paliza en las urnas.

En un primer análisis, resulta llamativa la remontada oficialista en un contexto económico tan adverso, con una inflación proyectada para todo 2019 en torno al 60%, suba de la pobreza hasta el 35,4% de la población y un endeudamiento público récord, entre otras cosas.

Es que, escrutadas más del 97% de las mesas de estas elecciones generales, la fórmula de Juntos por el Cambio recabó 10.470.607 votos (con las urnas que restan sumar, se proyecta que llegue a los 10.800.000) contra los 8.121.689 que arrojó el resultado provisorio en las PASO. Mientras, en la vereda de enfrente, el Frente de Todos obtuvo en las PASO 2019 unos 12.205.938 votos y para estas generales incrementó la cantidad de sufragios a 12.473.709. Es decir, sólo unos 250.000 más.

¿De dónde salieron los cerca de dos millones y medio de votos sumados por Macri en poco más de dos meses?

«Van a cambiar los votos, hay mucha gente que está esquiando, el verano europeo es divino y se está jugando el futuro de Argentina”, aseguró la diputada Elisa Carrió inmediatamente después de que se conocieron los resultados de las primarias de agosto. Si bien es cierto que la participación de argentinos en el exterior alcanzó una cifra récord -con 385 mil sufragios-, los amigos de Lilita nunca hubieran alcanzado a achicar tamaña diferencia.

Incluso, embolsando por completo el millón y medio más de votantes de este domingo respecto de las PASO (del 76,41% al 80,86% del padrón), la proyección tampoco alcanzaría para explicar la remontada de Macri.

Suponiendo también que Juntos por el Cambio hubiera aprovechado el total del caudal de los sufragios que se les escaparon a Roberto Lavagna (cerca de 500.000 votos menos), Gómez Centurión (casi 230.000) y Espert (otros 170.000), el oficialismo habría sumado aquí unos 900.000.

Otro dato saliente es el fuerte descenso de los votos en blanco, que fueron 882.659 en las PASO y cerca de 400 mil este domingo, lo que arroja una diferencia de casi medio millón.

Lo cierto es que, de confirmarse las proporciones, Macri habría logrado quedarse con más del 80% del total de votantes vacantes (entre los que no fueron a las PASO o votaron en blanco, y los que abandonaron opciones como Lavagna, Espert y Centurión). Una situación -como mínimo- insólita.

No es posible descartar que el impulso antiperonista le dio sus frutos a este repunte oficialista. Por lo pronto, las sospechas de un posible retoque en las cifras apuntan contra el polémico software electoral de Smartmatic. El misterio quedará resuelto en aproximadamente quince días, cuando conozcamos los guarismos del escrutinio definitivo.

Habrá que esperar, otra vez.

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