Redacción Canal Abierto | En 2019, en Argentina, 268 varones cometieron 284 femicidios. El 5% de los femicidas asesinó a más de una persona. Cada 31 horas, un varón ejerció la violencia machista más extrema. Como consecuencia, 319 niñas, niños y adolescentes se quedaron sin madre.

Los datos son del Observatorio MuMaLá, que difundió las trágicas cifras en el marco de un estudio titulado La violencia machista en foco: Nuevas masculinidades, por varones no violentos.

En el análisis del informe, aparecen otros datos alarmantes, que hablan de una situación previsible y evitable. Según MuMaLá, en el 38% de los casos el femicida convivía con la víctima. El 18% tenía denuncias previas por parte de la víctima; el 10%, restricción de contacto o perimetral; el 9%, antecedentes penales de violencia de género sobre otras víctimas. En la actualidad, el 17% de los femicidas está prófugo.

Desde el Observatorio insisten en que la elocuencia de las cifras amerita “la urgencia de declarar la Emergencia en violencia de género; la implementación de la Educación Sexual Integral de manera transversal y la aplicación efectiva de la Ley Micaela de capacitación obligatoria en género y violencia de género en el Estado”.

Y es que estos femicidios se dan en un contexto de políticas públicas insuficientes para abordar un problema social de esta dimensión: en 2019, el presupuesto invertido por el Estado argentino para combatir la violencia de género fue de $11,36 por mujer.

“Hace tan sólo unos días, el país se vio conmovido por el asesinato de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell, a mano de diez varones que juegan al rugby. Este lamentable hecho puso en debate la masculinidad hegemónica: esa que ordena que para ser varón ‘hay que ser bien macho’ demostrando poder, particularmente sobre las mujeres,  pero también sobre otros varones –sostienen desde MuMaLá-. Una masculinidad que utiliza la violencia, en sus distintos tipos y modalidades como legítima vía de expresión, operando como disciplinamiento hacia otre: mujer, lesbiana, gay, travesti, morocho/a/e, gorde, y más”.

Y agregan: “Es importante que los varones, y la sociedad toda, cuestionen las masculinidades hegemónicas construidas sobre la violencia y la dominación. Es tarea central del Estado abordar su dinámica en toda su complejidad, así como promover un rol activo de instituciones por donde transitan varones”.

Con la intención de promover estas políticas para promover masculinidades no violentas, el fin de semana del 8 y 9 de febrero desde la organización juntarán firmas en canchas y clubes de todo el país.

Otros datos

El informe también arroja otras cifras reveladoras. Por un lado, confirma la relación cercana que suele haber entre víctimas y victimarios: de los femicidas, el 41% era pareja de su víctima; el 22%, su ex pareja; el 13%, familiar; el 12%, conocidos; y sólo el 6% no tenía vínculo alguno.

El alto índice de femicidas entre las fuerzas de seguridad también es preocupante: el 8% pertenece o pertenecía a alguna de ellas y el 5% utilizó el arma reglamentaria para cometer el femicidio. Además, de los 81 femicidios cometidos con armas de fuego, el 16.5% fueron cometidos por armas reglamentarias.

Por otro lado, el 2% de las víctimas poseía botón antipánico.

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