Redacción Canal Abierto | “No se puede pretender que las deudas contraídas sean pagadas con sacrificios insoportables. Es necesario encontrar modalidades de reducción, dilación o extinción de la deuda, compatibles con el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia y el progreso“, fueron algunos de los conceptos del Papa Francisco durante una disertación junto al ministro de Economía, Martín Guzmán, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, y el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz.

El encuentro tuvo lugar hoy en el Vaticano, en simultaneo al tratamiento en el Senado que aprobará la ley de Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda Pública Externa y a tan sólo 24 horas de que Kicillof pagara un vencimiento por 250 millones de dólares para evitar el default bonaerense.

Se trata del segundo guiño de la mandamás del Fondo en los últimos días, quien ayer se reunión con Guzmán y destacó que la Argentina se encuentra en “un momento muy importante” para poner en práctica medidas que conlleven a una reestructuración exitosa de su deuda, sin perder de vista las políticas de “sustentabilidad e inclusión”.

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«Las medidas adoptadas van en la dirección de restaurar la estabilidad macroeconómica y proteger a los pobres», aseguró Georgieva. Por su parte, Stiglitz también se refirió a la crisis de deuda que atraviesa la Argentina, al asegurar que esta la daría al mundo la oportunidad de “demostrar que existe un enfoque alternativo al que ha fallado repetidamente en el pasado”.

En los cuatro años de macrismo la carga de la deuda sobre el PBI casi se duplicó, pasando del 52,6% en 2015 al 91,7% en el 2019. Sin embargo, más allá del volumen general, la urgencia del Gobierno se explica por el peso inmediato de sus obligaciones: en 2020 los vencimientos equivalen a 34.300 millones de dólares (el BCRA informó que en diciembre las reservas brutas alcanzaron a 44.781 millones de dólares).

Por todo esto es que a partir del 10 de diciembre Alberto Fernández asumió como tarea central y urgente la negociación con representantes del organismo internacional y bonistas privados para evitar un default. Y la gira presidencial de los últimos días no es la excepción.

Luego de un breve paso y reunión de 44 minutos con el Papa Francisco en el Vaticano, el Presidente se reunió con los máximos funcionarios italianos (el primer ministro italiano Giuseppe Conte y con su par italiano, Sergio Mattarella) y viajó a Berlin. “Tuvimos una excelente reunión. Compartimos visiones sobre muchos temas. Entre ellos, la necesidad de buscar un acuerdo con el FMI que nos permita pagar sin dañar al pueblo argentino”, expresó Alberto Fernández en Twitter luego de casi dos horas de reunión con Ángela Merkel.

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En su siguiente escala, el mandatario argentino volvió a conseguir un respaldo internacional en el proceso de negociación de la deuda. Esta vez, de parte del líder del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien le ofreció su “sincero apoyo para que Argentina pueda salir adelante y ponerse de pie”.

El cierre de la gira presidencial, junto a Emmanuel Macron, también incluyó un espaldarazo a las gestiones argentinas ante su principal acreedor. “Francia acompañará y se movilizará con el Fondo Monetario Internacional y con otros socios para ayudar a Argentina a volver al camino del crecimiento de una deuda sostenible”, dijo el presidente francés.

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