Redacción Canal Abierto | “Engels dice que el Patriarcado comienza con la propiedad privada. Pero los análisis feministas más recientes agregan algo: hacerse propietarios de los cuerpos femeninos fue el inicio de la propiedad privada”. En apenas una hora, Dora Barrancos realizó un repaso histórico que arrancó en el homo sapiens y llegó a nuestros días, en los que la marea verde inunda las calles y el feminismo pone en tela de juicio las relaciones humanas en todo el mundo.

“El Patriarcado se sustenta en un orden que no tiene nada que ver con la naturaleza”, aseguró la socióloga, investigadora del Conicet y asesora de la Presidencia en materia feminista, durante el Encuentro Nacional de la Jóvenes de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) que comenzó hoy en su predio del distrito bonaerense de Burzaco.

En una suerte de clase magistral, Barrancos continuó: “Después de 1789, con la Revolución Francesa, los varones ganan derechos, los varones plebeyos ganan derechos, los obreros ganan derechos. Y a medida que lo hacen, paradójicamente, retroceden los derechos de las mujeres. Nunca hubo tanto sometimiento de las mujeres como en los Códigos Civiles del Estado moderno. El Estado moderno significa un renacimiento del Patriarcado. Tenemos que hacernos cargo de esta historia dolorosa. Por eso nació el feminismo”.

Su repaso abordó la primera ola, la consigna abolicionista de la esclavitud de las feministas del 1800, el rol de los varones profeministas de entonces, las luchas del siglo XX, el voto femenino en la Argentina, la Constitución derogada y pionera de 1949, “el berretín patriarcal del honor” y los derechos de las personas trans. En ese recorrido, la académica atrapó a un público diverso que se maravilló, asintió y reflexionó con ella.

“La masculinidad argentina cruje”, aseguró. Y dividió alegremente a los hombres de hoy en tres clases en relación con su actitud ante el avance feminista: los graníticos, que rechazan cualquier cambio; los azorados, que se encuentran en “situación de trémula expectativa, y no saben si es para bien o para mal”; y los “machirulos en franca deconstrucción”.

Y, para finalizar su exposición, esbozó una certeza que se ha convertido en la bandera principal del feminismo argentino y generó un aplauso cerrado: “Entre los enormes compromisos que el Estado tiene con las mujeres, hay uno que por lo menos será resuelto: el aborto legal será ley”.