Por Carlos Saglul | Resulta lamentable la confusión de quienes piensan que lealtad y pleitesía son sinónimos. Por eso es importante la reacción amplía en sectores que respaldan al gobierno ante los poco felices dichos del Presidente, refiriéndose a la dictadura militar. Dijo Alberto Fernández: “Toda la Argentina debe dar vuelta una página, que nos distanció mucho tiempo por la inconducta de algunos».

El genocidio, las atrocidades cometidas el Terrorismo de Estado no fueron “la inconducta de algunos” sino un plan sistemático y criminal que sirvió -como Fernández lo sabe- para facilitar el saqueo del país mediante el primer turno neoliberal, en ese momento a cargo de José Alfredo Martínez de Hoz. Por esos años el país fue endeudado al punto de hipotecar su futuro, sin que un solo dólar fuera dedicado a obras, salud o educación. Como ahora, todo el préstamo fue destinado a la fuga de capitales.

Es peligroso reducir la utilización de las Fuerzas Armadas con fines represivos a una cuestión generacional. No vivimos en Holanda. Evo Morales subió los sueldos de los militares, equipó sus tropas, sus generales juraban defender la constitución, y sin embargo…

En Brasil, el propio jefe del Ejército advirtió que si Luiz Inacio Lula no era encarcelado podía haber golpe de Estado. El Salvador, Colombia, Ecuador no tienen precisamente sistemas donde se garanticen las libertades. En el primero, el presidente entró rodeado de uniformes al Parlamento; la impunidad reina en territorio colombiano donde diariamente son asesinados o secuestrados líderes de izquierda y de organizaciones populares mientras Lenín Moreno no ahorra medidas persecutorias contra los seguidores del ex presidente Rafael Correa. Hace rato, el neoliberalismo decidió sacarse el disfraz democrático en América Latina.

A diferencia de lo que sucede otros países del continente, hasta ahora solo Gendarmería y Prefectura han sido utilizadas en la represión interna. No obstante, es peligroso propiciar, “dar vuelta la página”, dejar de insistir en la formación del personal militar, vigilar que no sea utilizado y formateado por el Departamento de Estado norteamericano, y no recordar y revisar cada día aquellas páginas de horror que protagonizó. Justicia y Memoria, no hay otro antídoto contra un nuevo genocidio. Lo contrario justamente de dar vuelta la página.

Por tercera vez la Argentina trata de salir de las ruinas en las que la dejó un plan neoliberal. Algunos, no pocos, dieron vuelta demasiado pronto las páginas del genocidio, la rebelión del 2001 y sus muertos y ahora, las del gobierno de Mauricio Macri que llegó al gobierno por el voto popular. Pocas cosas como esto demuestran la necesidad de concientizar y revisar nuestro pasado. Solamente en un país, donde gran parte de la población no recuerda su historia es posible que un cuarenta por ciento del padrón siga votando a la derecha neoliberal, es decir, que la clase media, los obreros, voten a sus verdugos.

“El mundo apuesta por nosotros” decía Macri mientras nos hipotecaba por generaciones. Festejaban el crédito del FMI como si hubieran ganado el Mundial. Y en cambio ahora: ¿Dónde está la investigación de esa deuda que el propio presidente actual denunció como “solo beneficio a los amigos de Macri”? ¿Qué parte del ajuste van a pagar los bancos que se enriquecieron con el hambre del pueblo? ¿Qué se va a hacer con empresas como Vicentin que ganaron millones, los fugaron y ahora se declaran en quiebra amenazando con dejar miles de obreros en la calle?

Creemos que damos vuelta la página pero solo olvidamos. La historia la escriben precisamente los que recuerdan. Desde el 24 de marzo de 1976, el Poder jamás fue plebiscitado, solo se votaron gobiernos que en el mejor de los casos cuando intentaron siquiera un tímido reparto de la riqueza fueron acorralados. En la Argentina el gobierno cambia de manos vía elecciones, no el Poder.

Estamos frente a un país saqueado por varias generaciones consecutivas. Como niños nos engañan simulando que nos prestan cuando en realidad nos saquean. Los responsables de ese saqueo están libres viviendo en sus mansiones, con total impunidad paseen su cinismo en los medios de comunicación, y hasta dan consejos. Y finalmente, nos presentan como un triunfo, que podamos pagar lo impagable que se “prestaron” entre “socios”. Ellos no tienen la menor intención de dar vuelta la página.

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