Redacción Canal Abierto | Al menos 72 familias en Delhi, India, fueron puestas en cuarentena luego de que un joven que trabaja entregando pizzas a domicilio diera positivo por COVID-19. Puede parecer una rareza, pero situaciones como esta se volvieron cotidianas en distintos países del mundo.

Y si bien hasta el momento en Argentina no hay registros oficiales de contagios entre los trabajadores del sector, desde la Agrupación de Trabajadores de Reparto (ATR) advierten: “hay que abordar el problema ahora, no cómo en algunas ciudades de Europa en las que recién se acordaron cuando 3 de cada 10 positivos eran deliverys”.

Es frente a este riesgo que trabajadores repartidores de Glovo, Rappi y PedidosYa -entre otras empresas de repartos a domicilio- llevan adelante un paro internacional por 24 horas. ¿Los reclamos? Salario dignos y el fin de una precarización laboral que se vio agravada por la crisis del coronavirus.

La convocatoria que lleva el lema #22ANoReparto está respaldada por Glovers Unidos Argentina, la Asociación de Trabajadores de Reparto (ATR), Glovers Unidos España, Glovers Ecuador, Glovers Costa Rica, Glovers Elite de Guatemala, y Repartidores de Perú.

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“El paro ya lo veníamos coordinando antes de que se declare la pandemia, sobre todo porque en los últimos dos años no hubo un incremento de nuestro salario, mientras que la comisión que pagan los clientes subió hasta un 100%”, contó a Canal Abierto uno de los voceros de ATR y repartidor de Glovo, Maximiliano Martínez.

“Entendemos el rol social que estamos cumpliendo, pero nos indigna cuando nos pintan como superhéroes, cuando en la realidad somos laburantes explotados, hiper flexibilizados y súper expuestos”

Desde su arribo al país, las apps de envíos a domicilio se convirtieron en las estrellas de un modelo laboral flexibilizador y mal pago, incentivado por el discurso de emprendedurismo que supo reinar en tiempos de Cambiemos. Sin embargo, y ya con Mauricio Macri fuera del poder, la situación no cambió demasiado.

“Las apps siguen ganando mucho dinero, y más aún en tiempos de cuarentena. La plata está, y es algo evidente cuando ves todo lo que destinan en publicidad para competir entre ellas. Por eso, creemos que están en condiciones de pagar mejor, incluso sin la intervención ni subsidios por parte del Estado. De todas maneras, no podemos dejar de advertir que el Gobierno de la Ciudad hace la vista la gorda sobre las cuestiones de higiene y seguridad”, aseguró Martínez.

Para tomar noción del grado de explotación que sufren, ATR calcula que “un repartidor tiene que pedalear entre 10 o 12 horas, 7 días a la semana, para juntar 40 mil pesos; un salario por debajo de la línea de pobreza”.

“Las empresas no se están haciendo cargo”

Los servicios de delivery son una de las tantas actividades que con la cuarentena pasaron a ser consideradas esenciales. De hecho, basta con caminar por cualquier calle o avenida de la Ciudad de Buenos Aires para caer en la cuenta de cuántos trabajadores se exponen al contagio en locales y puertas de domicilios.

“Pedidos Ya, por ejemplo, está dando mil pesos mensuales para materiales de higiene, cuando calculamos que para estar mínimamente seguros necesitaríamos alrededor de 5 mil. Por aún es la situación de Glovo, que en dos ocasiones nos dio un barbijo descartable, un par de guantes descartables que se nos rompían a la hora y capaz que una botellita de alcohol en gel de 70 ml”, detalló Maximiliano Martínez, y agregó: “las cadenas de comida rápida nos exigen higienizar las mochilas donde llevamos la comida, pero siempre es al costo de los repartidores”.

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“Entendemos el rol social que estamos cumpliendo, pero nos indigna cuando nos pintan como superhéroes, cuando en la realidad somos laburantes explotados, hiper flexibilizados y súper expuestos”, lanzó el referente de los repartidores. “La realidad es que -en estas condiciones- cada vez que salimos a trabajar, cruzamos los dedos para, al volver, no contagiar a nuestras familias”.

“Hay una contradicción clara: nos caracterizan como trabajadores esenciales pero no nos cuidan como tales, sin las medidas de seguridad correspondientes y salarios de hambre”.

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Foto: Luciano Dico (@dicoluciano)

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