Redacción Canal Abierto | La Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud Dr. Carlos Malbrán fue elegida como la primera socia estratégica para la identificación de patógenos especiales de alta relevancia en la salud pública por el Centro de Diagnóstico de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

El CDC creó una base de datos en línea de acceso libre llamada MicrobeNet. Esta contiene información sobre más de 2.400 microbios que causan enfermedades raras, incluye espectros proteicos, información genética y otras características de los microbios. Esta herramienta permite además que los laboratorios clínicos y de salud pública en cualquier parte del mundo comparen los resultados de sus pruebas de diagnóstico con la colección única de patógenos del CDC, lo que hace que los laboratorios identifiquen y respondan más rápido y fácilmente a enfermedades peligrosas.

El 24 de junio de 2020, el CDC anunció a sus 2.703 usuarios de 1.400 instituciones de salud de todo el mundo, que CDC y ANLIS Malbrán han trabajado juntos para expandir las bases de datos MALDI-TOF (tecnología que permite la identificación de bacterias y hongos en pocos minutos) de patógenos raros, con un alto estándar de calidad y que a partir de este momento Argentina es el primer país que ha compartido la primera base de datos internacional incluida en MicrobeNet. Argentina a través de ANLIS Malbrán, también coordinará MicrobeNet LatinAmérica, para usuarios de países latinoamericanos que necesitan ayuda con el sistema.

Al respecto, Mónica Prieto, jefa del Servicio Bacteriología Especial de INEI ANLIS, señaló: “Identificar una bacteria o un hongo es determinar a qué género y especie pertenece, es como ponerle nombre y apellido. ¿Por qué es importante determinar rápidamente a que género y especie corresponde una bacteria u hongo? Para que el paciente reciba un tratamiento antibiótico adecuado en forma rápida y eficaz, y así contribuir a una más rápida recuperación, menor ocupación de camas de internación y disminuir el mal uso de los antibióticos”.

La espectrometría de masas (MALDI-TOF) es una tecnología que revolucionó la microbiología clínica. Su fundamento es crear en forma inmediata un espectro de las proteínas del patógeno. Este espectro es como una huella digital que se compara automáticamente con una base de datos y permite identificar el género y especie de la bacteria o el hongo en forma muy exacta y en pocos minutos.

“Nuestro país fue pionero a nivel mundial en la creación colaborativa de bases de datos de estas huellas digitales de bacterias y hongos circulantes en el país. Esta iniciativa nacida en el año 2015 y llevada a cabo por ANLIS y la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA generó la creación de una Red Nacional de Espectrometría de Masas que fue llamada RENAEM. Esta a su vez creó, validó y distribuyó bases de datos a todas las instituciones de salud públicas y privadas de Argentina y desarrolló el único manual de interpretación de resultados con esta nueva tecnología que ha sido descargado en muchos países del mundo”, agregó Prieto.

Las desventajas

Bajo una mirada política un poco más dura, esta asociación despierta cierta desconfianza. “Está buenísimo que el CDC te reconozca, pero al mismo tiempo es el laboratorio central de un país hegemónico como Estados Unidos. Entonces, que te reconozca como parte del banco mundial de datos y de información en realidad lo que hace de alguna manera es capturar tu producción científica para ponerla al servicio de intereses que están más allá de la soberanía del país”, explica Flavio Vergara, técnico en Virología del Instituto Malbrán y dirigente nacional de ATE Argentina.

Para Vergara, las intenciones de un país imperial siempre son preocupantes. “Llevándolo a un extremo, está vinculado a la discusión de fondo de lo que antes se conoció como las guerras bacteriológicas”, dijo.

Hace unos años, cuando sucedió el brote del hantavirus, se realizaron secuencias genómicas similares a las que se llevan adelante hoy con el COVID-19. “Terminamos de hacer las secuencias mandando parte del genoma a un laboratorio de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Lo hicimos porque tenemos compañeros nuestros que fueron a trabajar allí. Ellos nos ayudaron pero a la vez esa misma información la tiene hoy el Ejército de los Estados Unidos. En ese momento no pudimos hacer nada porque con el macrismo no había insumos para trabajar y tuvimos que funcionar en colaboración con las redes de investigadores que existen en el mundo”, comentó Vergara.

Avances en la pandemia

Actualmente, en materia de coronavirus, el Malbrán continúa trabajando en diagnósticos y –sin diferencias hasta ahora- en secuencias genómicas. Por otra parte, se encuentra en etapa de desarrollo la producción de sueros hiperinmunes equinos.

“Si bien se conformó un convenio público privado entre las empresas BIOL, Inmunova y el propio Malbrán, nosotros a la vez lo estamos desarrollando como Estado. Hay un área del Instituto Nacional de Biológicos que trabaja habitualmente en el desarrollo y –fundamentalmente- la producción sueros antiofídicos, antiarácnidos y antiescorpión que se utilizan con la misma tecnología”, informó el técnico en virología.

Lo que se hace es utilizar las toxinas que producen arañas, víboras y escorpiones para inocular caballos. La reacción que el caballo produce genera anticuerpos contra estas toxinas o virus que se separan cuando se le hace una sangría al animal para poder extraer ese producto. De la misma manera se está trabajando con el virus y partículas de COVID-19 que generen algún tipo de reacción.

El valor del capital científico

“Tanto lo que pasa en el Malbrán como en distintos lugares del CONICET es que Argentina cuenta con un capital humano, intelectual y científico de altísimo nivel y que con recursos provistos en muy poco tiempo –porque todavía no van ni seis meses de pandemia- se logran hacer desarrollos y productos y poner en marcha procesos que llevarían años o que en otros países de América Latina no se pueden hacer porque tiene que ver con las políticas que se despliegan en cada país”, destacó Vergara.

La recuperación del Ministerio de Salud, del de Ciencia, la inversión que se está haciendo para poder hacer diagnóstico, investigación, desarrollo y tratamiento del COVID-19, demuestran que es necesario que las políticas de gobierno acompañen ese gran capital intelectual. “También sabemos que hubiéramos podido hacer más cosas si teníamos los recursos y si no hubiéramos estado tan golpeados como lo estuvimos con el gobierno anterior”, agregó el dirigente de ATE.

Más allá de esto, la realidad es que todo se sigue haciendo con trabajadores y trabajadoras estatales que siguen precarizados y con salarios bajos. Un ejemplo es el laboratorio de virosis respiratoria, que es el centro nacional y mundial de la OMS en cuanto a enfermedades respiratorias, donde hay trabajadores que están ganando $26.000 de sueldo y profesionales con $37.000, ambos por debajo de la línea de pobreza y algunos más cercanos a la de indigencia.

“Es una indignidad no poder resolver esa situación, que ya reclamamos como reconocimiento de la función científica para llegar a que, por lo menos, el que menos gane alcance la línea de pobreza. Si bien tuvimos la visita del Presidente, todavía no hay una respuesta favorable a nuestro reclamo, al que todos dicen que es justo pero que nadie responde”, finalizó Vergara.

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