Redacción Canal Abierto | Si bien el mundo está volviendo –o al menos intentando- a las formas antiguas de producir alimentos, de una manera más sustentable y sana, la realidad es que los plaguicidas siguen presentes en la producción de las grandes corporaciones.

A lo largo de los años, científicos e investigadores ambientales han comprobado que los pesticidas como el glifosato no permanecen en los lugares donde fueron aplicados, sino que se esparcen contaminando el agua y las tierras cercanas.

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Lo que también está probado es que el uso de pesticidas representa un riesgo para la salud humana y ambiental. De hecho, hallazgos recientes sugieren que la exposición a estas sustancias acarrea un mayor riesgo de problemas de salud, incluida la enfermedad de Parkinson, problemas reproductivos y de desarrollo y cáncer, al tiempo que afecta la salud del suelo, el agua y biodiversidad.

El proyecto SPRINT (Transición Sostenible de Protección Vegetal), lanzado recientemente, es una investigación de once países europeos junto con colegas en Argentina y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Entre los representantes argentinos se encuentra la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Balcarce, con la doctora Virginia Aparicio como líder del sitio de estudio

La propuesta SPRINT comenzó a gestarse en 2018 y fue sometida a varias evaluaciones por parte de la Comisión Europea (organismo de financiación) hasta que el 1 de septiembre de 2020 arrancó oficialmente. El proyecto desarrollará una caja de herramientas de evaluación de riesgos para la salud mundial para evaluar el impacto de los plaguicidas en la salud humana y los efectos adversos en plantas, animales y ecosistemas.

Al respecto, Aparicio destacó: “La inclusión de Argentina, único país del continente americano, en esta propuesta de trabajo corona un esfuerzo importante de los recursos humanos de INTA en varios aspectos, que incluyen desde el trabajo para la comunidad, de calidad científico-tecnológica reconocida, hasta las relaciones institucionales guiadas en un primer momento por el Labintex-Eu, laboratorio virtual de INTA con sede en Montpellier, Francia”.

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Y agregó: “Los profesionales de extensión e investigación que trabajaremos en el sitio de estudio de SPRINT en Argentina somos conscientes del desafío que representa este proyecto en nuestras carreras profesionales y esperamos contribuir a impulsar sistemas productivos que permitan el desarrollo y buen vivir de nuestra Nación”.

SPRINT pondrá en común el conocimiento y los datos de toda Europa y Argentina para encontrar formas de mejorar el uso sostenible de plaguicidas. El trabajo mancomunado entre agricultores, legisladores e investigadores permitirá encontrar formas de apoyar una transición hacia una protección vegetal más sostenible.

La Comisión Europea lanzó las estrategias “de la granja a la mesa” y de “biodiversidad” el 20 de mayo de 2020. La estrategia de la granja a la mesa establece el objetivo de reducir el uso de plaguicidas en un 50% para 2030. Además instaura -por primera vez- objetivos para reducir el uso de plaguicidas a nivel de la Unión Europea. No se permitirán plaguicidas en áreas sensibles como las verdes urbanas de la UE, lo que ayudará a revertir el declive de los polinizadores. Con esto se espera que para 2030, al menos el 25% de las tierras agrícolas de la UE estén bajo gestión de agricultura ecológica.

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