Redación Canal Abierto | La nueva fórmula impulsada por el Gobierno para actualizar los haberes jubilatorios será tratada este jueves por la Comisión Bicameral a cargo de dar un dictamen. Pero la letra chica encendió las alarmas y la pregunta que comenzó a circular resume la inquietud popular: ¿beneficiará o perjudicará a los jubilados y jubiladas?

Desde marzo y por seis meses, la gestión de Alberto Fernández suspendió la fórmula macrista aprobada en diciembre de 2017 –que había ocasionado un deterioro de los haberes de más del 20%-, y comenzó con los aumentos por decreto hasta que hubiese fórmula nueva.

Finalmente llegó el tiempo de tratar una norma que regule cómo y en base a qué se actualizarán las jubilaciones, y la propuesta oficialista consiste en un retorno a la movilidad jubilatoria aprobada en 2008, durante la gestión de Cristina Fernández, cuyas variables de actualización son la evolución de los salarios (50%) y la recaudación (50%), sin tomar en cuenta la inflación.

Ante la iniciativa, Juntos por el Cambio anunció que la rechazará y otros bloques aún no definieron postura.

Mientras tanto, en Canal Abierto consultamos la opinión de varios expertos y esto dijeron:

 

Ismael Bermúdez, periodista especializado en temas previsionales:

“Qué es lo que va a pasar en el futuro no lo sabe nadie, pero esta fórmula tiene un techo para los aumentos jubilatorios y no tiene un piso frente a la inflación. Por lo tanto en momentos de alta inflación o de baja actividad económica los jubilados pierden como en la guerra porque no tienen ninguna garantía de que la jubilación no caiga más allá de la inflación. No hay límite para la pérdida”.

“Por otro lado, si hubiera una expansión económica enorme, en este caso los jubilados recibirían menos que la bonanza económica porque la fórmula tiene un techo”.

“Esto significa que en los momentos malos el jubilado es una variable de ajuste fenomenal, y en los momentos buenos de la economía, que pueden llegar a existir, el aumento está limitado porque tiene un techo que tiene que ver con la recaudación total de la Anses, y nosotros sabemos que allí hay contribuciones patronales, que se ve afectada por la evasión. Con lo cual tampoco corresponde que los jubilados tengan un techo por medidas de política económica del Gobierno o por no fiscalizar correctamente a las patronales en el pago de los aportes jubilatorios”.

 

Silvia Arce, abogada previsional: 

“Creo que el proyecto de fórmula sería favorable en el caso de que haya un crecimiento del país y una variación salarial favorable para personas en actividad. Hoy pensar en una fórmula que esté alejada de la inflación me parece que no va a beneficiar a nuestros jubilados porque tenemos una economía inflacionaria, con mucha recesión y poco trabajo en blanco”. 

“Es una fórmula para otro contexto de país, y para que pueda ser buena deberían incorporarle una cláusula gatillo que diga que, en caso de inflación superior a la fórmula, hay que aplicar inflación. Si no tenemos esa cláusula gatillo, siguen subiendo los precios y el país no crece, los jubilados pierden”.

Graciela Iturraspe, ex diputada nacional, integrante del Equipo Nacional de Seguridad Social de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE): 

“Es una ley que fue buena para la etapa de Cristina, pero ahora estamos en una situación en donde las paritarias se discuten a la baja, la recaudación está caída, y con estas vicisitudes cíclicas de la inflación quedamos en el horno”.

“Lo que hay es un problema de no recomposición. Antes de aplicar cualquier fórmula de movilidad, por maravillosa que sea, hay que recomponer los haberes para recuperar lo perdido durante los cuatro años de (Mauricio) Macri, sobre todo en la mínima. Sin eso, por más que la fórmula de movilidad sea maravillosa no podemos avanzar”.

“Además, en un país con semejante cantidad de crisis cíclicas y contracíclicas, en las cuales la inflación y la devaluación son moneda corriente, una cláusula gatillo es indispensable frente a la disparada inflacionaria. Es lo que dijimos en la comisión bicameral”.

En tanto, el proyecto de ley anticipa una dura discusión en el Congreso, en el marco de la renegociación por la deuda con el Fondo Monetario Internacional que, según anticipan los analistas, reclamará, entre sus condiciones, una reforma previsional

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