Redacción Canal Abierto | La semana pasada, el jefe Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta anunció la vuelta de todos los niveles a las aulas. Sin embargo, tanto gremio como colectivos de familias insisten en que las condiciones epidemiológicas y climáticas no son las adecuadas para dar clases de forma presencial.

“En estas condiciones, ¿qué se puede enseñar y aprender? Algo que evidentemente no preocupa a la Ministra Acuña ni al Jefe de Gobierno Larreta mientras las escuelas sigan funcionando como guardería”. Así comienza el documento con que el gremio docente Ademys denuncia los problemas de infraestructura en escuelas porteñas, hoy acentuados por la ola polar que afecta a la región y la obligatoriedad de apertura de puertas y ventanas como protocolo para la prevención del coronavirus.

Durante el último fin de semana se conoció un relevamiento realizado por el sindicato UTE que evidenció la falta de calefacción en al menos 75 escuelas de la Ciudad. En paralelo, las familias recibieron un correo electrónico del Ministerio de Educación porteño que recomienda que los chicos y chicas “lleven a la escuela varias capas de ropa liviana superpuesta, además de buzo o suéter, bufanda, guantes, gorro y campera. También pueden llevar una manta”. Además se informa que “se propondrán actividades pedagógicas que incvolucren movimiento”.

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“Aún en su plan perverso de mantener la presencialidad, siguen sin invertir un sólo peso: no garantizan la calefacción en las escuelas, no realizan un refuerzo en la entrega de calefactores extra y no dan desayuno a lxs estudiante”, denunciaron desde Ademys.

Según un estudio reciente de la Auditoría General de la Ciudad (AGCBA), debido a las cancelaciones de licitaciones para edificación de obras nuevas, ampliaciones y refacciones en las escuelas, sólo en este año la Ciudad dio de baja inversiones en infraestructura por al menos 528 millones de pesos.

Sólo por citar algunos ejemplos, el recorte repercute en la paralización de obras para la Escuela de Danzas 2, en Lope de Vega y Murature; en la construcción de la primaria de Creación Estación Buenos Aires, en Suárez y Monasterio; en las ampliaciones del Jardín de Infantes Nucleado E D.E N° 8, en Parque Saavedra, y de la Escuela Inicial N° 14 – D.E. 21°, en Olleros y Av. Córdoba; o bien en los necesarios trabajos de instalación eléctrica para la Escuela Nº 33 D.E. 18, ubicada en Av. Álvarez Jonte y Renque Cura. Un dato relevante es que los centros más perjudicados son los de las comunas del sur de la Ciudad.

Sin ir más lejos, el mismo día en que Larreta anunciaba la judicialización del decreto presidencial que suspendía por 15 días las clases presenciales, el Boletín Oficial porteño oficializaba la paralización de obras en ocho escuelas y jardines de infantes. Se trataba de trabajos relacionados con la instalación eléctrica, termomecánica y extensión de la red de agua y de cloacas.

A este ajuste en 2021 se suma al registrado durante el anterior ciclo lectivo, cuando sólo en el cuarto trimestre se subejecutó un 48% de lo dispuesto por el presupuesto para arreglos y modificaciones en los edificios educativos.

El estudio en cuestión ubicó a la Ciudad como el distrito que menos invierte en educación de todo el país, con solo el 17,3% del total de su presupuesto destinado el área (muy lejos del 35,9% de Santa Fe, el 28,61% de Formosa, el 26,2% bonaerense o el 19,15% de Entre Ríos, por citar sólo algunos ejemplos). En 2007, cuando asumió Macri como jefe de Gobierno, la localidad más rica de la Argentina destinaba poco más del 28%; mientras que en 2020 el porcentaje se había descendido hasta el 17,3%.

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