Redacción Canal Abierto | En un emotivo recorrido por los puntos de la Ciudad donde cayeron las víctimas del 19 y 20 de diciembre de 2001, familiares, organizaciones sociales, de derechos humanos, y funcionarios realizaron un homenaje a 20 años del estallido.

Las madres, hermanas y esposas de los cinco caídos lideraron la movilización que comenzó en 9 de Julio y terminó en Avenida de Mayo. El reclamo por justicia se repitió una y otra vez durante la tarde y exigieron que se sancione la ley de reparación histórica.

La CTA Autónoma también acompañó la movilización convocada por los familiares. “Queremos abrazar a los familiares de nuestros mártires, a los compañeros y compañeras y amigos y amigas, y a todas las organizaciones que nos acompañamos y les acompañamos a lo largo de estos 20 años porque logramos, luego de años de machacar, que se ratifique y se confirme la condena a los delincuentes que dispararon el gatillo y mataron a nuestros compañeros y compañeras”, dijo su secretario general adjunto Hugo “Cachorro” Godoy desde el escenario en Plaza de Mayo donde se realizó el acto de cierre.

El centro porteño hoy cuenta con las placas de Alberto Márquez, Diego Lamagna, Carlos “Petete” Almirón, Gastón Riva y Gustavo Benedetto como un recordatorio más de una crisis que no puede volver a ocurrir.

Con los motoqueros al frente, como ocurrió aquél 19 y 20 de diciembre del 2001, la movilización avanzó por 9 de julio hasta Irigoyen. Allí Marta Almirón, la mamá de Carlos “Petete” Almirón, expresó: “Otro año y suman 20, 20 años de tristeza y dolor. Para mí mi hijo era todo y el vacío me queda para siempre. Muchas gracias por estar acá, por recordar. Son 20 años de injusticia y esperamos terminar este año con un poquito de esperanza de justicia, para que nuestros muertos puedan descansar en paz”.

Diego Lamagna fue asesinado a pocos metros de Almirón. Allí también está su placa. Karina, su hermana, también manifestó su dolor: “Justicia lenta no es justicia. Tenemos un poco de tranquilidad con esta resolución de Casación para que los responsables del operativo de calle, pero 20 años tarde es lento. Por mi vieja que se fue sin ver a los asesinos de su hijo presos”.

Gastón Riva era un joven motoquero de SIMECA, cuando la represión le arrebató la vida. Gabriel Calvo, un compañero del sindicato, contó cómo era trabajar con la moto a fines de los 90: “Era el símbolo de la precarización laboral. Pensar en la posibilidad de firmar un contrato de trabajo era una utopía. En 2001 la desocupación convertía a los jóvenes en el eslabón más débil de la explotación laboral. Trabajar en moto es una tarea solitaria, aunque no necesariamente individualista. Gastón supo la importancia de construir con otros. Y de pelearla de manera organizada, por eso iba siempre a las manifestaciones del SIMECA”.

A Gustavo Benedetto lo asesinó un guardia de seguridad del HSBS, desde adentro del banco que está en la esquina de Avenida de Mayo y Chacabuco. Su prima, Adriana Ochoa, dijo: “Fue una cacería humana. Pasaron 20 años y lo único que pudieron hacer los familiares es mendigar justicia, una justicia que nunca llega. Las condenas que fueron confirmadas hace poco son una falta de respeto, porque justicia sería que nuestros familiares estuviesen vivos”.

Acompañaron también la jornada funcionarios del Gobierno nacional como Eduardo «Wado» De Pedro y Horacio Pietragalla.

Foto: Luciano Dico

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