Redacción Canal Abierto | El ex policía federal Mario Alfredo Sandoval, alias “Churrasco”, único imputado en el sexto juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en la ex Escuela de Mecánica de la Armada durante la dictadura, fue condenado este mediodía a 15 años de prisión efectiva por el secuestro y las torturas a Hernán Abriata, en octubre del 76.

La pena supera ampliamente la aplicada en otros casos similares por crímenes de la dictadura, tal como había explicado a este portal el Adrián Krmpotic, abogado de Justicia Ya! “En términos de monto de pena, hay una mensura que uno puede hacer: A Claudio “Gordo” Vallejos, que fue llevado a juicio en ESMA IV por su participación en el secuestro de Hidalgo Sola, el TOF N°5 lo condenó a 6 años de prisión. El TOF N°6, en la causa Coordinación Federal, con un imputado por un solo hecho, condenó a 7 años de prisión”, había dicho el querellante.

“Duplicó el monto de las penas, eso equilibra el panorama que provocaba algo de desazón, eso nos parece una cuestión auspiciosa, seguramente en los fundamentos el tribunal va a explicar qué agravantes tuvo en cuenta”, destacó el letrado hoy, al finalizar la audiencia.

El juicio se sustanció en el Tribunal Oral Federal (TOF) número 5, integrado por los jueces Fernando Canero, Adriana Palliotti y Daniel Obligado. Acusaron, además de la fiscalía y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, una querella unificada entre el CELS y la Fundación Liga Argentina por los Derechos Humanos –todas solicitaron entre 20 y 21 años de pena-, y otra de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos y el Colectivo Justicia YA!, que reclamó prisión perpetua por el crimen de Genocidio, algo que fue rechazado por el tribunal.

“Hernán me mandó una carta que decía ‘no me olvides, te entrego mi corazón para que lo tengas, algún día me lo devolverás’, fue una carta de resistencia y despedida, y de esa manera tomamos la bandera de nuestros desaparecidos”, dijo Mónica Dittmar, ex esposa de Abriata.

“La pena echa por tierra todas las mentiras que dijo en el desarrollo del juicio y el día de hoy”, dijo Carlos Loza, compañero de cautiverio de Hernán en la ESMA, ex trabajador portuario y actual dirigente de la CTA Autónoma, que declaró como testigo en el juicio.

Durante sus últimas palabras, el represor volvió a negar ser la persona que participó del secuestro, diciendo: “Siempre dije la verdad jurídica, actué de buena fe. Repito que lamento y me solidarizo con el dolor de la familia Abriata, pero que no soy ni el comisario ni el inspector que fue a la casa y detuvo a esa persona”

La Retaguardia y La Colectiva realizaron una cobertura de todo el proceso y una transmisión en vivo de la lectura de sentencia que incluyó las impresiones de los familiares y compañeros de las víctimas.

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Churrasco 

Sandoval era subinspector del departamento de Asuntos Políticos de la Superintendencia de Seguridad Federal y su oficina estaba en Coordinación Federal, la sede central de la fuerza en la que también funcionó un centro clandestino. Además, aunque lo negó durante el alegato, participó en operativos conjuntos del temible Grupo de Tareas 3.3.2 de la ESMA.

Ya en democracia, se fue del país y llegó a Francia en el 87, donde se reconvirtió en docente universitario y autoproclamado experto en temas de seguridad, obtuvo la ciudadanía gala y hasta llegó a integrar el círculo de asesores de expresidente Nicolás Sarkozy. En 2019 y luego de más de una década se logró la extradición por el caso Abriata, aunque había sido solicitada por más de 500 delitos. Llegó al juicio detenido en la unidad 34 de Campo de Mayo.

Hernán Abriata tenía 25 años cuando la patota llegó a la casa en la que vivía. Era militante de Juventud Universitaria Peronista (JUP), de Montoneros, en la facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires.

 

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