Redacción Canal Abierto | Con las elecciones a la vuelta de la esquina, la estrategia de los contrincantes apunta a las bajezas más crudas de las personas. La realidad económica y sus posibles desenlaces parecen ser la carta a jugar.

El economista Claudio Lozano, sostiene sobre esto: “El Gobierno y el FMI, con la complicidad de algunos medios de comunicación y la ingenuidad de algunos representantes de la oposición, pretenden instituir un debate acerca del futuro económico del país basado en la siguiente premisa: ¿Argentina entrará en default? ¿Sí o No? El futuro gobierno (si triunfase la oposición), ¿Defaulteará? ¿Será tan irresponsable de hacer semejante cosa?”.

Lo que suena como una suerte de extorsión por parte del oficialismo, termina siendo eso. “Ocultan la realidad, ya que ha sido Mauricio Macri y el mejor equipo de los últimos cincuenta años, quien con su irresponsable política de endeudamiento puso en default a la Argentina a comienzos del 2018”, destaca Lozano.

La crisis cambiaria, las tasas de interés al 100% anual, el precio de los bonos de deuda, la inflación y la recesión en la que se ingresó, marcan este estado de default en el que se encuentra hoy Argentina.

Esto es lo que sucedió en los primeros meses del 2018.  “Macri defaulteó. Argentina no tenía un dólar partido por la mitad para afrontar sus compromisos. La combinación entre el incremento del endeudamiento (del Tesoro y el Banco Central), el acortamiento de los plazos, el déficit en las cuentas externas y fiscales, colocó al país en default”, resalta el presidente de Unidad Popular.

Lo que se pensó como un espaldarazo político para el Gobierno y un guiño para los mercados, no terminó siendo así. “Más allá de lo cuantitativo, el gran problema fue el para qué. Además de garantizar los pagos y la fuga, desde hace meses el Tesoro viene financiando las ansias de dólares de parte del mercado. Sólo desde inicios de abril, el Tesoro licitó más de 3 mil millones de dólares”, explica el economista Sergio Chouza.

Con el último giro del FMI se desembolsó el 75% del total del préstamo. Una parte de ese dinero estuvo destinada a garantizar el re pago de la deuda con otros acreedores privados con los cuales no se podía refinanciar, y lo demás a la fuga de capitales.

Lo cierto es que el próximo gobierno deberá lidiar con todo el peso y las consecuencias de este endeudamiento. “Recibirá una concentración de vencimientos impagables junto a un riguroso control sobre la política monetaria y cambiaria, así como también el compromiso de llevar adelante un conjunto de reformas estructurales que involucran la Carta Orgánica del Banco Central, la reforma laboral, previsional y tributaria. Reformas de claro sesgo neoliberal”, resaltó Lozano.

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Y agregó: “La mentirosa argumentación que coloca en el futuro gobierno el default de Macri, no es más que el modo de encubrir la estrategia de extorsión dirigida a expropiar la conducción de la política económica del futuro gobierno. Extorsión que buscará canjear oxígeno financiero por el impulso a las reformas estructurales”.

Entre 2021 y 2023, el cúmulo de vencimiento con el FMI es muy fuerte, ya que es cuando vencen la mayor proporción de intereses, más el capital a devolver. Con la estructura productiva y las cuentas externas que tiene Argentina, es difícil pensar que se puedan generar dólares para cancelar las obligaciones con el Fondo.

“Si bien hoy tenemos un volumen de reservas relativamente cuantioso, en el momento en que el mercado vea que pasan de 60 mil a 40 o 20 mil millones de dólares va a ser difícil de parar la corrida. Habrá que ver cuál es la próxima administración para conocer qué nivel de tensión vamos a tener al momento de la renegociación”, sostuvo Chouza.

Por su parte, Lozano plantea  cuatro puntos centrales para que la oposición política “no caiga en esta trampa discursiva”:

  • El futuro gobierno no defaulteará porque Macri ya lo hizo.
  • El FMI no cumplió con sus funciones. Pospuso y agravó el default sobre la base de un acuerdo que no sólo no respetó los procedimientos jurídicos y las normas constitucionales de nuestro país, sino que violó su propio Estatuto.
  • El FMI es corresponsable de la crisis argentina, ya que el crédito monumental otorgado al país sólo tuvo por objeto sostener artificialmente los pagos hasta el fin del mandato de Macri, concentrando las exigencias de devolución del crédito en el próximo periodo gubernamental.
  • Hay que demandar ante la ONU una auditoría que revise el trámite interno de otorgamiento del crédito a la Argentina y en ese marco minimizar pagos. El objetivo es recuperar oxígeno fiscal y utilizar las divisas resultantes de los dos años de ajuste brutal sobre las condiciones de vida de nuestro pueblo, en las palancas para la puesta en marcha de un nuevo programa de desarrollo de la economía argentina.

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