Por Gladys Stagno | “Yo fui la primera que denunció, en 2013, cuando tenía 15 años. Cuando hice la denuncia, aparecieron otras chicas a las que les había pasado lo mismo. Él fue maestro mío y de las otras chicas también. Fue director de la escuela, y después pasó a ser intendente”.

Así contaba Carla, el año pasado, su historia a Canal Abierto, en la víspera de las PASO donde el hombre que denunció por violación se precandidateaba para ser nuevamente reelecto al frente de la Municipalidad de Puerta de Corral Quemado. Se trata de Enrique Aybar, quien gobierna esa localidad de Catamarca desde 2011 y logró un nuevo mandato en octubre con 772 votos, de un padrón de 1219 personas. Previo a su reelección, Aybar logró la dilación del juicio que –seis años después de la denuncia– iba a comenzar en septiembre.

Pero esta semana, la fecha llegó: la Cámara Penal 3 de la capital catamarqueña anunció que el juicio contra Aybar por “abuso sexual agravado por ser encargado de la guarda” comenzará este martes a las 8.30 bajo la modalidad de videoconferencias, pandemia mediante.

“El martes 23 se da inicio, y están convocados cinco testigos. Y el miércoles van nueve testigos más –cuenta Fernando Contrera, abogado de Carla–. Desde el comienzo de año que tenemos la expectativa de que saliera el juicio oral. Ella (Carla) estaba muy ansiosa, porque la pandemia nos complicó todo a nivel general. Lo mejor que nos puede pasar es que se haga el juicio, para demostrar la veracidad de la denuncia. Y no las barbaridades que él comenta en el pueblo, porque ante la Justicia jamás dio ningún tipo de explicación”.

En efecto, Aybar logró esquivar los Tribunales por casi siete años. En septiembre último, la defensa del intendente que encabezó la lista de Juntos por el Cambio pidió la suspensión del juicio a pruebamás conocida como probation a cambio de un resarcimiento económico para la familia de la denunciante y la realización de tareas comunitarias.

“Si es inocente por qué no da la cara, enfrenta el juicio, y aclara las cosas”, reclamaba por entonces María, la mamá de Carla.

Finalmente, y por la gravedad del hecho, la Cámara Penal 3 de la capital catamarqueña rechazó el pedido de la defensa y luego la Corte de Justicia de Catamarca no hizo lugar al recurso de casación que había presentado.

Ahora, según Contreras, al intendente se la acabaron los trucos: “Aybar fue designando distintos abogados que fueron planteando distintas estrategias y fue dilatando el juicio. Pero ya no tiene más recursos procesales y personalmente creo que esto le ha sumado tiempo de condena”.

 

La historia

El hecho que llevó a juicio al intendente ocurrió en San Fernando del Valle de Catamarca cuando Carla –nombre ficticio con el que en este medio relatamos la historia de la joven– tenía 15 años. Ella es oriunda de El Durazno, un pueblo de apenas 378 habitantes que queda a unos 400 kilómetros de la ciudad capital por caminos de montaña; a 70 kilómetros de Belén, cabecera del departamento; y a 10 de Puerta de Corral Quemado, donde se emplaza la Municipalidad.

Ese día, Carla aceptó ir con Aybar a la capital provincial para conseguir una beca de estudios y allí –según relató incansablemente- fue violada por quien había sido su maestro, en un hotel alojamiento de las afueras donde la llevó engañada. En efecto, dos de los testigos que presentará la querella son el dueño y uno de los encargados de ese hotel.

“Tenemos todas las expectativas creadas porque las circunstancias del hecho están acreditadas y tenemos probabilidades más que ciertas de que vaya a haber una condena y que la misma sea efectiva”, sostiene Contrera.

 

“Hace siete años que estoy muerta en vida”

Carla no es la única, sino la primera que logra llevarlo a juicio. En octubre pasado, con la denuncia de Raquel, Aybar sumó la cuarta. Lo denunció por “abuso con acceso carnal” cuando ella tenía 13 años. El hecho ocurrió en Jacipunco, otro de los cinco pueblos que abarca el Municipio de Puerta de Corral Quemado, que tiene 235 habitantes.

“Esta nueva denuncia es por hechos que han sucedido en octubre de 1985, cuando Aybar era maestro de la denunciante. Es la misma modalidad comisiva que el caso que llegó a juicio. Con la misma preeminencia con la que siempre actuó, porque él era maestro, después director, y después fue intendente. Entonces él manejaba todas las influencias y presionaba a las víctimas para que no accionaran en su contra, por eso nadie lo denunciaba. Ostentando el poder político, les decía que nadie les iba a creer, las hostigaba y las amenazaba”, explicaba Contrera, por entonces, quien también representa a Raquel.

Mientras tanto, Carla se fue del pueblo, donde fue hostigada y su familia fue dejada sin empleo, porque –como la mayoría de los habitantes– trabajaban en la Municipalidad. Desde San Fernando del Valle de Catamarca, lugar en el que ahora vive y estudia, ella espera que se haga justicia.

“Hace siete años que hice la denuncia,  hace siete años que estoy muerta en vida. Enrique Aybar me cagó la vida, mi adolescencia –relata–. Pido que la Justicia actúe. Estos años lo que conseguí con denunciar es la condena social, miedo, persecución. No sólo a mí sino a mi familia, dejándolos sin trabajo. Me duele tanto no poder volver a mi pueblo por culpa de este tipo. Quiero que se haga justicia por mí, que puedo contarlo, y por  las otras chicas que denunciaron”.

 

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