Redacción Canal Abierto | Tal como sucedió en los países más afectados por la pandemia, la propagación del virus COVID-19 empieza a alcanzar a médicos, enfermeros y demás trabajadores del sistema sanitario argentino.

El 11 de abril salió a la luz un caso positivo de coronavirus de un residente del Hospital Gutiérrez. Luego, en el Hospital Manuel Belgrano, de San Martín, se confirmaron 15 infectados, 19 más en el porteño Hospital Italiano y 34 en el Sanatorio Providencia. La lista crece con el correr de los días.

La infección de quienes se encuentra en la primera línea de lucha contra el coronavirus es una de las contingencias esperables durante la pandemia. Sin embargo, todos los especialistas hacen hincapié en la necesidad de fuertes medidas de prevención con miras a una batalla que será extensa.

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Es en este marco que los trabajadores del Hospital Pirovano presentaron dos cartas documento –una dirigida a la Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART) y otra al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires- para reclamar el aprovisionamiento de materiales de protección. “Los trabajadores de la salud se contagian por una simple razón: no tenemos los insumos necesarios”, contó a Canal Abierto el enfermero y delegado de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) en el hospital porteño, Walter Benítez.

Según pudo averiguar este medio, la falta de Kits EPP (Equipos de Protección Personal) no sólo está afectando a los trabajadores del Pirovano, sino a la mayoría de los hospitales bajo la órbita de Horacio Rodríguez Larreta.

La situación de incumplimiento se torna aún más polémica luego del reciente escándalo por la compra de barbijos a precios insólitos (la Ciudad pagó 3 mil pesos por cada uno, cuando el precio de mercado no supera los mil).

“Soy enfermero hace 20 años y estoy acostumbrado a trabajar con pacientes en aislamiento, pero nunca vi algo como el COVID19: es altamente contagioso, y para cuidar a nuestros enfermeros y médicos necesitas todo el equipo de protección completo. Es decir, barbijo, camisolín, antiparras, botas, cofias, etc”, aseguró Benítez, y agregó: “hay que pensar que por paciente y por enfermero se necesitan no menos de tres equipos de protección completos. Cada vez que le tomas los signos vitales, todo el equipo utilizado tiene que ser descartado, después pasa lo mismo cuando tenes que llevarle la medicación, y así cada vez”.

“Estamos convencidos de que muchos de los materiales están, pero no los están entregando como corresponde”, planteó el delegado de ATE, y arremetió: “hay demasiada desidia”.

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